sábado, diciembre 22, 2007

Última carrera


Son los momentos previos a la salida de una carrera de 110 metros vallas. Nervios. Las vallas jamás me asustaron. Las entreno desde muy pequeño. He pasado más tiempo en mi vida haciendo atletismo que sin hacerlo. Esto no debería ser ningún problema. Sólo que hay una particularidad, esta será mi última carrera. Todos estamos detrás de los tacos. Serios, concentrados. Absortos en el pantano de vallas que hay enfrente de nosotros. Un silencio frió tiñe la pista de tensión. Respiro. Respiro. Presión en el pecho. Nudo en el estomago. Espiro y lo intento soltar. Imposible, son los nervios que siempre acompañan en los momentos decisivos. Adoro esa sensación, me hace sentir tan vivo. El juez dicta sentencia. A sus puestos. Unos saltan. Otros estiran. Alguno bendice suerte para todos. Camino lento. Miro a las vallas, erguidas, desafiantes como un ejercito en posición. Me agacho y coloco lo las piernas en los tacos. Las manos detrás de la línea. Tan solo siento los latidos de mi revolucionado corazón. ¡Listos!. Nos elevamos sobre los tacos, los brazos pasan a soportar la tensión de todo el cuerpo. Dientes apretados. Esperando la señal. Espera. Espera. ¡Pam!. Explosión, rapidez, furia, garra. Primer zarpazo con las zapatillas de clavos en el tratan. Músculos en tensión. Otra zancada. Otra más. De reojo, miro. Tercero. El cuerpo es una maquina perfectamente engrasada y coordinada. Tobillo, rodilla, cadera, hombro, brazo. Dos pasos más. Otros dos. Primera valla, ataque rápido, recogida limpia. Otros tres pasos y una nueva valla, esta vez más justa. No pares. Por las venas de mis músculos circula ácido ardiendo. Más vallas. Más ataques… Último obstáculo, posiblemente mi última valla. Segundo, pase limpio, pisamos a la vez y salimos disparados. Apenas nos separan unos metros de la meta y se fuerza la maquinaria, resoplo y estiro un poco más el dolor. Y lento, como en fotofinish, veo mi cuerpo aparejarse con el suyo. Tendones, ligamentos, nervios, entrañas, todo funcionando a más de su capacidad. Fuerza y coraje. Llega la línea de meta, lanzo el cuerpo una milésima de suspiro antes que él…no hace falta mirar. Lo sé. He ganado. Me lo debo. Me dejo llevar y me freno. Me inclino, manos a las rodillas respiro entrecortado. Las piernas aún palpitan. Me incorporo y exhalo una bocanada honda de aire. Todos me felicitan. Buena carrera. Enhorabuena. Muy bien. Da igual la marca. Solo sé que lo que quería era disfrutar del camino.

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martes, diciembre 18, 2007

De Sacrificios y Valor

Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. Es una Ley sagrada no escrita por nadie, conocida por todos. Permanente. Siempre se nos exige cierto sacrificio, algo que estés dispuesto a perder a cambio de lo que quieres. A veces ocurre que si quieres un poco de libertad has de sacrificar a alguien a quien has querido durante mucho tiempo. Otras veces el sacrificio viene en forma de kilómetros lejos de tu familia a cambio de un buen trabajo. El sacrificio de dormir menos a cambio de trabajar y ganar un poco más. El de estudiar más a cambio de aprobar esa maldita asignatura que arrastramos. E indispensablemente asociado a todo y para que esto ocurra, hace falta una cosa. Valor. Valor en mayúsculas. Valor en acciones cotidianas por las que jamás recibirás ninguna medalla pero que sin duda para mí son más importantes. Valor para tomar la decisión de decir Adiós, para aceptar el contrato de tu vida o para no dormirte mientras trabajas o estudias. Se que hay gente, mucha gente, con esa clase de Valor, que son capaces de sobreponer sus prioridades a sus satisfacciones. Sirvan pues estas líneas como mi pequeño homenaje a todas aquellas personas que hacen que su vida un ejemplo de Valor para mí. Ellos saben quienes son. Os quiero.

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